



















Una tarde noche de luna llena en el jardín
Durazneros y almendros floreciendo sin fin
Los últimos pájaros yéndose a dormir
Y los grillos preparados para salir
Un calor silencioso y una brisa febril
Y esa luz ámbar nos hace sueños parir
Lechuzas vigilantes del inconsciente devenir
Resguardan nuestros cuerpos al dejarnos ir
Los ojos se cierran para el alma partir
Y en la mañana vuelve el sol a salir.






Una tarde bordeando la noche
Remos lentos y suaves se oyen
Sobre aguas cálidas, espesas y dulces
Rozan reflejos de misteriosas luces
Que devuelven ondas sonoras vibrantes
Y veo un rostro de colores brillantes
Atesorando unos grandes ojos mutantes
Me dice: Mas deprisa, adelante!
Ciegamente obedezco al visitante
Asumiendome novato navegante
Largo rato de remar contracorriente
Llegamos a un confín oro y celeste
Se respira blanca niebla perfumada
Y me invade una euforia sosegada
Él se desliza por sobre la hondonada
Despidiéndome como a un camarada
Nos vemos de este lado en otro tiempo
Que no es lejano ni futuro ni pretérito
Vive y espera a que te hable el viento
Y las nubes te guíen al gran momento.





